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Nuestro corazón es deportista por definición, está literalmente relacionado con el movimiento musculo-esquelético que es sin duda la característica más relevante en la práctica deportiva y además figurativamente es el que nos motiva en el deporte y hace la diferencia entre un atleta y otro a nivel emocional. Los atletas competitivos de más temple  generalmente son el resultado de la combinación de un corazón fuerte y capaz. Esto no quiere decir que un deportista que posee solo uno de estos dos corazones no pueda desenvolverse bien en el ámbito competitivo, pero probablemente se verá limitado respecto a los que si poseen esta combinación.

El Corazón Fuerte es el que menos posibilidades tenemos de medir y cuantificar pero el que más pasión y atractivo nos genera especialmente en los eventos deportivos de mayor nivel amateur y profesional. El “tener corazón” en la competencia deportiva es el factor que produce mayor empatía de los espectadores y aficionados ya que no es necesario haber nacido con la genética adecuada y/o haberse preparado y entrenado regularmente durante un periodo prolongado para “tener corazón”. Irónicamente son los atletas de corazón fuerte los que generalmente más entrenan y se preparan para una competencia. A nivel emocional se ve claramente en todas las disciplinas deportivas como los corazones fuertes atraen más atención y apoyo popular, muchas veces a pesar de un desempeño deficiente.

El Corazón Capaz es fácilmente cuantificable y ha sido, es y seguirá siendo objeto de incontables estudios para saber cuáles de sus características fisiológicas son las que le permiten al deportista un mejor desempeño competitivo y como lograr que el corazóndel atleta pueda alcanzar estas características más rápido y de mejor manera. El corazón es un musculo y por tanto se va adaptando a las exigencias de los estímulos a los que se someta regularmente, la práctica deportiva es el más claro ejemplo de esta adaptación ya que los que han sido atletas por largos periodos de su vida poseen un corazón más grande y eficiente.

Actualmente contamos con una gran variedad de disciplinas  deportivas que se pueden clasificar según el nivel que presentan de influencia de la capacidad cardiaca en el rendimiento deportivo como por ejemplo el ciclismo con una alta influencia y las que como el futbol, por ejemplo, tienen una baja influencia, sin embargo las de baja influencia cardiaca, con la acumulación de tiempo en actividades prolongadas se puede convertir en alta.

Sobre el Corazón Deportista podríamos concluir, en base a lo dicho anteriormente, que es más fuerte y capaz, que el corazón no deportista ya que ha sido expuesto a mayor cantidad de estímulos fisiológicos y emocionales, llevándolo a obtener adaptaciones en ambas dimensiones. Si bien es una conclusión lógica no siempre es correcta ya que se puede hacer ejercicio sin competencia obteniendo la misma adaptación fisiológica,así como se puede tener corazón fuerte aun cuando nunca se haya competido deportivamente. Por otro lado tenemos que considerar la existencia del extremo opuesto donde ganar la competencia  se vuelve obsesión y se abusa del estímulo tanto que el corazón se vuelve muy grande, lo que lo lleva a terminar debilitándose tanto fisiológicamente como emocionalmente.

Nota por: Bach. Luis Fernando Castro Furniss – Unidad de Infraestructura Deportiva


 

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